MSCI ignoró en su reporte a la Argentina, que seguirá siendo un país no confiable: qué implica en la práctica

Se confirmó: para el MSCI la Argentina sigue siendo sin ser un país confiable. Los inversores que siguen de cerca la calificación mundial de MSCI (Morgan Stanley Capital International) para Argentina esperaban que el país no fuera “ascendido” a Emergente este martes, algo que terminó ocurriendo. 

Esto sucede luego del anuncio de la semana pasada, que afirmaba que se mantenía a la nación como “standalone” o independiente; sin embargo, el reporte final que acaba de publicarse sentenció que el mundo financiero está esperando que se disipen las dudas sobre el país.

Un dato que llamó la atención del mercado es que Argentina no fue mencionada de manera específica en el comunicado oficial con los resultados de la Revisión de Clasificación de Mercados 2026. El documento de MSCI se concentró en los cambios de categoría de Bulgaria y Grecia, además de las observaciones sobre Corea del Sur, Indonesia, Turquía y Bangladesh, sin incluir referencias particulares a la situación argentina.

Para algunos analistas, esa ausencia refuerza la idea de que el mercado argentino todavía no se encuentra bajo consideración inmediata para una reclasificación. A diferencia de otros países que fueron objeto de consultas formales, advertencias regulatorias o procesos explícitos de seguimiento, Argentina quedó fuera de los temas centrales abordados por MSCI en esta revisión anual.

Mientras el comunicado oficial destacó avances concretos que justificaron decisiones sobre otros mercados —como la promoción de Bulgaria a Frontera o la futura reclasificación de Grecia como Desarrollado—, Argentina directamente quedó fuera de los anuncios relevantes de la revisión 2026.

“Es una noticia negativa respecto de las expectativas, porque algunos bancos esperaban que Argentina comenzara el proceso de reclasificación. Pero no es una nueva baja de categoría: simplemente permanece dónde estaba. Por ahora, esto significa que no habrá ingreso automático de fondos pasivos vinculado a una incorporación a los índices Frontier o Emerging Markets”, resume Andrés Repetto, analista de mercado y fundador de Andy Stop Loss.

De hecho, se esperaba que, de continuar el mismo rumbo político y económico, y siempre que se elimine el cepo cambiario para las empresas y se mantenga la actual política económica, la reclasificación a “emergente” podría llegar entre fines de 2027 y 2028.

“Bajo este escenario, la ventana más probable para un ascenso recién aparece hacia 2028: el supuesto base es que durante 2027 se consoliden nuevas medidas de apertura, MSCI abra una consulta y Argentina sea incorporada a la lista de revisión. La experiencia reciente muestra que los países suelen permanecer más de un año en esa instancia, ya que MSCI busca comprobar que los cambios son permanentes y no susceptibles de revertirse”, detalla Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE.

La interpretación predominante entre operadores y gestores de fondos es que MSCI sigue observando la evolución del proceso de normalización económica y financiera antes de avanzar con una eventual inclusión de Argentina en una lista formal de revisión. Esa etapa suele ser considerada un paso previo indispensable antes de cualquier mejora de categoría.

Así, el hecho de no figurar en el comunicado no implica un deterioro de la evaluación sobre el país, pero sí sugiere que la entidad considera que todavía falta tiempo para que las reformas implementadas se traduzcan en una mejora efectiva de la accesibilidad del mercado para los inversores internacionales. En otras palabras, la discusión sobre una eventual reclasificación parece haber quedado desplazada hacia los próximos años.

El principal obstáculo sigue siendo la existencia de restricciones cambiarias para empresas e inversores institucionales, un punto que MSCI históricamente considera determinante para evaluar la accesibilidad de cada mercado.

A ello se suma otro factor que los grandes fondos internacionales siguen de cerca: la continuidad del rumbo económico más allá de las elecciones presidenciales de 2027. En otras palabras, el mercado no solo busca señales de apertura financiera, sino también garantías de que las reformas implementadas durante la gestión de Javier Milei tendrán estabilidad en el tiempo.

En los hechos, la decisión de MSCI implica que Argentina continuará fuera del universo de países que integran los índices de Mercados Emergentes. Como consecuencia, los fondos internacionales que replican esos benchmarks no estarán obligados a incorporar acciones argentinas a sus carteras, lo que limita el ingreso automático de capitales que suelen recibir los países que logran una mejora de categoría.

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