Dólar versión 2026: se revierte la demanda de pesos y el mercado se alista para la “trampa del verano”

a “trampa del verano” se aproxima. Parte de los habituales factores que deprimen la demanda de dólares en diciembre e impulsan la demanda de pesos, como los pagos de salarios y el medio aguinaldo por parte de las empresas, caducó en los últimos días. Aún queda la necesidad de pesos por parte de las familias para consumos vinculados a la celebración de Navidad y Año Nuevo, pero al mismo tiempo empieza a surgir la demanda de dólares para viajes por turismo en el exterior. 

Se espera que en este verano, como en el anterior (o quizás más), haya otra cuantiosa salida de argentinos para vacacionar en el exterior, impulsado principalmente por la fuerte recuperación de los salarios medidos en dólares que se logró en la administración de Javier Milei y la estabilidad del tipo de cambio.

Pero los analistas consultados por iProfesional creen que este será un año atípico para el mercado cambiario, con menor presión sobre el tipo de cambio respecto a lo habitual. A pesar del boom de viajes al exterior, la demanda adicional encontrará una importante oferta de divisas en el mercado de cambios, lo que equipararía parcialmente las partes y evitaría que el tipo de cambio sufra grandes presiones alcistas.

La oferta de divisas vendría principalmente de la mano de las emisiones de deuda corporativa, provincial y nacional en moneda extranjera. Cabe recordar que sólo en noviembre la emisión de estos bonos de empresas y provincias ascendió a más de u$s4.200 millones, récord de esta gestión, y en las semanas siguientes se mantuvo la tendencia. Parte de esas colocaciones se liquidan progresivamente en la plaza cambiaria en la medida de las necesidades de pesos. Además, se prevé un récord en la liquidación de la cosecha fina en diciembre.

Otro factor no menor que acotará la demanda de dólares para este verano: la extrema dolarización previa. Muchos individuos compraron fuertes cantidades de dólares antes de las elecciones legislativas con el objetivo de cubrirse ante un eventual mal resultado y, consecuentemente, un salto devaluatorio, lo cual no ocurrió. Parte de ese atesoramiento se utilizará para las compras de pasajes y consumos en moneda extranjera, lo que acota la demanda en el mercado de cambios.

Después, a partir de mediados de enero, el aumento estacional en la demanda de pesos termina de desaparecer y habitualmente surgen nuevas presiones sobre el tipo de cambio por renovación de compras de divisas. Pero, de acuerdo con los analistas, esta vez será distinto: mayor oferta por el auge de emisiones de deuda en moneda extranjera y cosecha fina récord, además de menor demanda por la extrema dolarización previa a las elecciones.

Juan Truffa, director de Outlier, no descarta cierto recalentamiento del mercado cambiario como consecuencia de la merma estacional en la demanda de pesos, aunque “no debería ser nada dramático”. De hecho, estima, la mayor presión cambiaria (leve) habrá sido uno de los motivos que impulsó al equipo económico del Gobierno a recalibrar el esquema de bandas de flotación del dólar, que aplica a partir del próximo mes.

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