Bancos de Wall Street celebran el superávit del Gobierno, pero advierten por la recaudación y la actividad

Los principales bancos internacionales volvieron a poner la lupa sobre la economía argentina y encontraron un resultado favorable: el Gobierno recuperó el superávit fiscal en julio, luego del déficit financiero registrado en junio. El equilibrio de las cuentas públicas continúa funcionando como el ancla central del programa económico, incluso frente a importantes vencimientos de deuda.

Sin embargo, los informes de JP Morgan, Santander y Goldman Sachs también dejaron dos señales de preocupación para el segundo semestre. La primera es que la recaudación todavía no muestra una recuperación sólida y parte de la mejora de julio respondió a factores administrativos que podrían no repetirse. La segunda es la pérdida de impulso de la actividad, acompañada por una nueva caída de la confianza de los consumidores.

El interrogante que atraviesa los documentos es si la economía podrá fortalecerse lo suficiente como para sostener los ingresos fiscales y reducir la dependencia del recorte del gasto.

En julio, el Sector Público Nacional registró un superávit primario de $2,96 billones. Después del pago de intereses, las cuentas también terminaron en terreno positivo, con un superávit financiero de $245.000 millones.

Santander destacó que el resultado se consiguió pese al pago de más de u$s 1.600 millones en cupones de bonos Globales y Bonares, entre otras obligaciones. Según el banco, fue el primer mes de julio con resultado financiero positivo en diez años.

El dato implicó una rápida corrección respecto de junio, cuando el pago del medio aguinaldo había elevado estacionalmente el gasto y provocado un déficit financiero excepcional.

De acuerdo con el Ministerio de Economía, citado por Santander, el superávit primario acumulado durante los primeros siete meses alcanzó 0,9% del PBI, mientras que el resultado financiero fue positivo en 0,1%.

JP Morgan, a partir de sus propias estimaciones, ubicó el superávit primario acumulado en 1% del Producto Bruto Interno (PBI) y el financiero en 0,2%. 

En los últimos doce meses, JP Morgan calculó un superávit primario equivalente a 1,6% del PBI. La medición anualizada de los últimos tres meses llegó a 1,7%, mientras que el resultado financiero acumulado de doce meses quedó equilibrado.

Para el banco estadounidense, la reducción adicional del gasto compensó ampliamente la debilidad de los ingresos y reforzó el ancla fiscal.

Santander describió el resultado de julio como una mejora de la “tijera fiscal”: la brecha entre la evolución de los ingresos y los gastos volvió a abrirse a favor del equilibrio presupuestario.

Los ingresos totales disminuyeron 3% interanual en términos reales. Aunque continuaron en baja, la contracción fue menos pronunciada que en mayo y junio.

El gasto primario, en cambio, cayó 7% real interanual, la reducción más profunda desde febrero. Esa diferencia permitió alcanzar tanto el superávit primario como el financiero.

La contracción estuvo concentrada en las transferencias a las provincias, que bajaron 39%, y en los subsidios económicos, que retrocedieron 19%. Los subsidios energéticos disminuyeron 20% y los destinados al transporte, 12%.

También se observaron recortes en la seguridad social. Las jubilaciones y pensiones contributivas descendieron 5% real, afectadas por una base de comparación elevada: en julio de 2025 se había completado el pago del medio aguinaldo, según la explicación del IARAF recogida por Santander.

El gasto en otros programas sociales cayó 36%. La Asignación Universal por Hijo fue la excepción, con un incremento real de 4%. Por otra parte, el gasto de capital avanzó 6%, aunque desde niveles bajos. La inversión en infraestructura de transporte aumentó 9% y la vinculada con energía, 68%.

JP Morgan aporta una perspectiva más amplia sobre la magnitud del ajuste. Según sus cálculos, el gasto primario permanece 29% por debajo del promedio registrado entre 2017 y 2019.

Dentro de esa comparación, el gasto social se encuentra 17% abajo; el consumo público, 33%; los subsidios económicos, 58%; y la inversión de capital, 73%.

En la medición mensual desestacionalizada, el gasto primario cayó 4,4% en julio, después de haber retrocedido 1,4% en junio. La inversión de capital fue nuevamente la excepción: creció 24% mensual luego de dos registros marcadamente negativos.

La primera advertencia de los bancos aparece en la composición del resultado fiscal. El superávit se sostiene principalmente porque el gasto cae más que los ingresos, no porque la recaudación esté creciendo de manera generalizada.

Santander señaló que la recaudación tributaria disminuyó 3% real en julio. Algunos impuestos mostraron una evolución más favorable, pero estuvieron ayudados por el traslado de vencimientos fiscales hacia ese mes.

El impuesto a las Ganancias de las sociedades aumentó 25% real y Bienes Personales creció 22%. Para Santander, parte de esa mejora respondió a factores estacionales y administrativos que podrían no repetirse durante los próximos meses.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *