La morosidad entre las Pymes se disparó y el BCRA sale con el salvavidas para evitar quiebras masivas

El escenario financiero para las pequeñas y medianas empresas atraviesa un momento de extrema fragilidad que -al igual que en el caso de las familias- empieza a cristalizarse en las estadísticas de incumplimiento en los pagos de la deuda contraída en bancos y financieras.

Según los últimos datos oficiales, al primer bimestre del año, el sistema productivo no sólo enfrenta una retracción del crédito, sino un deterioro acelerado en la capacidad de pago que pone en jaque la sostenibilidad de miles de unidades productivas.

El Gobierno pretende que los bancos tengan más disponibilidad de pesos para prestar. Por eso mismo, días atrás, el BCRA flexibilizó el nivel de los encajes. En concreto, la autoridad monetaria decidió relajar la integración diaria mínima permitida a los bancos, que ahora baja del 75% al 65%. Las medidas buscan normalizar el sistema tras la caída en la demanda de dinero en 2025.

De todas formas, en esos bancos también admiten que las revisiones de las carpetas se dará “caso por caso” y que llevará un tiempo hasta que la medida tenga efecto concreto en el día a día de las empresas.

En muchos casos se trata de empresas pequeñas que están sufriendo la caída en las ventas y en la rentabilidad y una medida de este tipo puede darles oxígeno para que no empeore su calificación crediticia.

“Acá lo importante es que las empresas se mantengan dentro del sistema. Que no se caigan, porque eso significaría directamente la quiebra”, analizaron con crudeza en uno de los bancos consultado

La cifra más preocupante que surge del reciente diagnóstico sectorial es el incremento en la cantidad de empresas que han caído en situación de mora.

En enero de 2026, la cartera PyME en situación irregular (clasificaciones 3, 4 y 5 del BCRA, que implican atrasos mayores a 90 días) alcanzó al 8,2% del total de las empresas.

Para dimensionar la velocidad de este deterioro, basta observar que la cantidad de PyMEs con incumplimientos bancarios de más de tres meses aumentó un 93,5% en términos interanuales respecto a enero de 2025, de acuerdo a un reporte de Abappra, la asociación de bancos que nuclea a los bancos públicos, provinciales y municipales.

Este fenómeno no se limita a retrasos leves.

Cuando se pone el foco en la morosidad más profunda (situaciones 4 y 5, con atrasos que superan los 180 días), los datos muestran que la cantidad de firmas en esta condición crítica creció un 84,9% en los últimos 12 meses.

En términos de montos, la cartera irregular ya representa el 4,4% del valor total de los préstamos otorgados a las PyMEs, una tendencia que se incrementó de forma sostenida durante todo el último año.

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